Vivir más allá del piloto automático
Por Mauricio Serrato – Coach Profesional, Comunicador del Ser, Master en PNL
Hace unos días, en una charla simple de mostrador, un cliente me dijo:
— “Hace tiempo que no venía… la última vez fue antes de irme de vacaciones.”
Y mientras elegía su compra, agregó:
— “Mirá vos, ahora me vuelvo a ir de vacaciones.”
Estaba por tomarse unos días que había ganado en su trabajo por puntualidad y desempeño. Yo le respondí con una frase que me nació espontánea:
“Hay que aprovechar para salir de la rueda del hámster.”
Y ahí me quedó resonando.
La rueda que gira y no avanza
Vivimos en un mundo donde gran parte de la humanidad se mueve en círculos. Hacemos lo que “hay que hacer”. Seguimos la secuencia repetida de obligaciones, rutinas y horarios. Nos levantamos, trabajamos, cumplimos, sobrevivimos. Volvemos a empezar.
¿Pero a dónde vamos?
Como ese hámster dentro de su jaula, corremos. Nos movemos. Hacemos funcionar la rueda. Pero a veces olvidamos que la rueda no nos lleva a ningún lado.
El piloto automático no es vivir
Hay frases culturales que revelan mucho más de lo que parecen.
Acá en Uruguay se escucha con frecuencia un resignado:
“Es lo que hay, valor.”
Es una forma suave de decir: “No se puede hacer más.”
“Esto es lo que me tocó.”
“Acepto sin cuestionar.”
Pero esa frase, dicha una y otra vez, va anestesiando la conciencia.
Y cuando dejamos de cuestionar, dejamos de elegir.
Y cuando dejamos de elegir, dejamos de vivir plenamente.
¿Cómo salimos de la rueda?
No te propongo dejar tu trabajo ni mudarte a la montaña.
Te propongo recordar que podés bajarte de la rueda aunque sea un instante.
Salir de la rueda es:
Darse permiso para respirar hondo y preguntarse para qué hago lo que hago.
Tomarse vacaciones del deber automático, aunque sea un rato al día.
Elegir conscientemente una actividad que te encienda: algo artístico, espiritual, lúdico, didáctico.
Salir de la rueda es habitar la vida con presencia.
Y convertir el engranaje en un generador de energía, no en una cárcel mental.
El libre albedrío no es un lujo: es un músculo
No somos víctimas del sistema.
Somos observadores que pueden transformarse.
La conciencia se entrena. El alma se despierta.
Y el libre albedrío no es elegir entre A o B: es crear opciones donde nadie las ve.
El hámster corre porque no sabe que hay una puerta.
Nosotros sí podemos buscarla. O construirla.
¿Y vos? ¿Estás girando la rueda o caminando el camino?
Hoy quiero regalarte esta reflexión.
No para que renuncies a todo, sino para que te escuches.
Porque tal vez hoy, justo hoy, sea ese instante donde podés elegir con más conciencia.
Y vivir desde un lugar que no repita, sino que multiplique.
Con alma,
Mauricio Serrato
www.mauricioserrato.com