Depurando nuestro ecosistema emocional

Depurando nuestro ecosistema emocional

Parte del auto constructo de nuestro ser y de la identidad que nos define está basado en nuestra naturaleza gregaria. Nos nutrimos de nuestros vínculos y relaciones; forman parte de nuestro eslabón evolutivo. Sin embargo, como en todos los aspectos de nuestra construcción social, muchos de esos vínculos están minados de vicios o distorsiones propias de la naturaleza humana.

Los vínculos funcionan con diferentes estímulos internos y externos: emociones, deseos propios o de los otros, dinámicas que pueden generar alegrías o tristezas, avances o retrocesos.

La observación de nuestro entorno y de nuestros vínculos más cercanos es fundamental en el proceso de evolucionar hacia nuestra mejor versión.

Una relación sana con otro individuo es aquella constituida por ciertos valores en común, límites claros, emociones y sentimientos que se reconocen mutuamente. Dos individuos emocionalmente sanos se aportan conocimiento, se estimulan y se apoyan, pero no desde la dependencia. Esto puede darse en relaciones de trabajo, amistad o pareja.

Sin embargo, en la sociedad también se constituyen otros vínculos que, en apariencia, parecen sanos. Pero si los observamos en profundidad, presentan ciertas connotaciones psicopáticas o están enquistados en necesidades y dependencias.

Para abordar esta idea, haré una breve lista para que identifiques en ti o en tu círculo más próximo algunos de estos roles que asumimos o que otros nos asignan.

El eterno dador

Lo das todo de ti a otros: tu tiempo, tu energía, tu oído para escuchar problemas. Te llaman porque el timbre no funciona, porque se cortó internet, porque necesitan que lleves o traigas algo.

Generalmente ocurre en contextos con personas que aprecias o en círculos donde ciertas creencias te hacen sentir culpable si no actúas de esa forma.

Pero cuando tú expresas un problema o una necesidad, siempre es minimizado. No tiene importancia, porque lo de otros siempre parece ser más grande o más urgente.

El síndrome de alcancía

En varias etapas de nuestra vida también nos toca ocupar el rol de “cerdito de monedas” de otros. Siempre aparecerán personas en apuros pidiendo ayuda.

A veces es económica, otras veces es para resolver esto o aquello. Cuando ocurre en un círculo cercano es fácil acceder.

Lo difícil es salir de ese rol.

Es importante identificarlo, porque muchas veces terminas prestando dinero a desconocidos o entregando tu energía a personas dispuestas únicamente a drenarte hasta la última gota.

El psicólogo 24/7

No importa la hora. Si son las tres de la mañana, te llaman para llorarte durante una hora sus problemas como si fueran lo más grave del mundo.

Pero no lo son.

Tal vez solo se les quemó la heladera o se pelearon con la pareja.

Sin embargo, si un día eres tú quien necesita hablar, o estás pasando un mal momento, curiosamente siempre están ocupados o no tienen tiempo.

El complejo del héroe

Conocernos es importante, porque de lo contrario podemos terminar creyéndonos el personaje de capa y superpoderes que va por la vida arreglando los problemas de los demás mientras su propia vida es un caos.

Parte del proceso de expandir la conciencia es aprender —como dicen los mexicanos— a mandar a la chingada a quienes solo vienen dispuestos a tomar, pero nunca a contribuir.

Habrás escuchado mil veces la frase: “si necesitas algo, a la orden”. Muy uruguaya esa afirmación.

Pero cuando la ayuda es realmente solicitada, aparecen excusas dignas de antología: el cumpleaños del perro salchicha, una salida a montar en burro por los cerros, o cualquier otra distracción conveniente.

Mientras tanto, tú, con cara de oveja apaleada, dices: “entiendo, que lo disfrutes”.

Un apreciado amigo siempre decía:
“Para comer un asado está cualquiera”.

Y es una gran verdad.

Cuando la fiesta está servida, todos te abrazan y te lisonjean. Pero cuando “las papas queman”, pocos serán un puntal que realmente te sostenga.

Aprender a soltar vínculos no es solo madurar; es también depurar tu ecosistema emocional.

La forma más sana de construir relaciones es respetarte a ti mismo, priorizar tus necesidades y compartir tu tiempo y energía con quienes realmente lo merecen.

Muchas veces la maestría consiste en resistir ciertas situaciones.

Pero otras veces, la verdadera evolución aparece cuando aprendemos a cortar aquello que nos drena.

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Sobre el autor

M.Serrato administrator

Coach Ontológico Profesional, Miembro Fundador de la ACOP, Master Trainer en Programación Neurolingüística, Facilitador de procesos de Cambio Con EFT y Tapping, De-Codificador Biológico Profesional .